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Terapia para adolescentes

La adolescencia es un período donde la confusión es común y se inician nuevas formas de relacionarse con familia y amigos produciéndose una ruptura con el mundo infantil. Además, ocurren cambios en el cuerpo que hay que gestionar para un desarrollo mental sano.

terapia adolescente

¿Se siente preocupado por su hijo? ¿Piensa que su hijo tiene un problema de aprendizaje, déficit de atención o problema de desarrollo? ¿Necesita orientación y nuevas estrategias para ayudar a su hijo en su día a día?

Cada adolescente vive estos cambios de distinta manera, y todo depende de su entorno, de las experiencias personales vividas anteriormente, y de las características personales de cada joven. No es una etapa fácil, ni para los propios adolescentes, ni para los padres y educadores.

Los adolescentes de las familias modernas se enfrentan a una complejidad de retos, buscar ayuda de un psicólogo de familia significa que reconoces que tu hijo esta sufriendo o pasando por una situación difícil y lo quieres AYUDAR.

Beneficios de la terapia adolescente

Existen diferentes tipos de terapia, la psicoterapia se puede hacer con el adolescente de forma individual, en un grupo adolescentel o con su familia.

La terapia en adolescentes consiste en técnicas como dibujar o jugar, para construir, aprender… mucho mas que el hablar, de esta forma logramos compartir emociones, sentimientos y ayudar mediante técnicas naturales a solucionar problemas.

Realizamos primero una evaluación inicial, el psicólogo decide la necesidad de recurrir o no a la terapia en adolescentes. Decisión que se basa en los problemas detectados en el adolescente, de su capacidad intelectual y nivel de desarrollo, la capacidad social… así veremos que forma terapéutica puede ser más eficaz en la solución preocupaciones o inquietudes. A veces la terapia con adolescentes se usa combinando otros tratamientos como un control del comportamiento en colaboración con la propia escuela. La relación entre la psicólogo y adolescente es fundamental para llegar a una solución, porque el adolescente naturalmente debe sentirse muy cómodo, comprendido y seguro. En un entorno de confianza que permite al adolescente expresar lo que piensa y también sus emociones para poder realizar la psicoterapia juvenil de una forma eficaz.

En algunos casos, a los adolescentes les puede ir bien hacer terapia individual, es decir, trabajar solos con el psicólogo sobre los temas en los que necesiten ayuda, como depresión, dificultades sociales y preocupación. En algunos casos, la opción correcta es la terapia de grupo, en la que los adolescentes se reúnen en grupos de entre 6 y 12 personas para la resolución de problemas y para aprender nuevas habilidades (como, por ejemplo, habilidades sociales o maneras de manejar la ira).

La terapia familiar puede ser útil en muchos casos, como cuando los miembros de una familia no se llevan bien, están enfrentados o discuten a menudo; o cuando un adolescente tiene problemas de conducta. La terapia familiar implica sesiones de terapia con algunos o todos los miembros de la familia, de modo que puedan mejorar las habilidades de comunicación entre ellos. El tratamiento se centra en técnicas de resolución de problemas y puede ayudar a los padres a reestablecer su papel como figuras de autoridad.

¿Necesita mi hijo ver a un psicólogo?

Algunos hechos complicados en la vida —como la muerte de un miembro de la familia, un amigo o una mascota; un divorcio o un cambio de domicilio; abusos; trauma; una enfermedad importante en la familia… pueden causar un desequilibrio/estrés que podría dar lugar a problemas de comportamiento, estado de ánimo, sueño, rendimiento en el colegio o problemas de interacción social.

En algunos casos, no es tan claro lo que puede estar causando que un adolescente de repente se muestre retraído, preocupado, malhumorado o triste.

Las señales que podrían ayudar que su hijo mejorara su actitud  mediante terapia adolescente, incluyen:

  • Un retraso en el desarrollo del habla, el lenguaje o en el control de los esfínteres
  • Problemas de aprendizaje o de atención
  • Problemas de comportamiento (ira excesiva, mal comportamiento, hacerse pipí en a cama o trastornos de la alimentación)
  • Malas notas en el colegio
  • Tristeza, llanto o depresión
  • Retraimiento social o aislamiento
  • Ser víctima del acoso escolar o acosar a otros niños
  • Menor interés por actividades que previamente disfrutaba
  • Comportamiento excesivamente agresivo (como morder, dar patadas o pegar)
  • Cambios en el estado de ánimo (p. ej., estar feliz ahora y al minuto siguiente sentirse desgraciado)
  • Problemas en las transiciones (después de una separación, divorcio o traslado)

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